lunes, diciembre 13, 2010

El estado de bienestar tiene que sobrevivir


Hace ya 2 años que entramos en una crisis sistemática, desde septiembre de 2008 la economía capitalista esta en una agonía, que curiosamente no castiga a los culpables sino a las clases media y bajas de los países. Podríamos decir que los 10 años de fantasía, donde la gente creía tener cosas cuando en realidad tenia deudas, han pasado su factura. Hoy nuestro país es más pobre, pero no por eso menos digno.
El peligro al cual nos enfrentamos es la intención de la derecha europea de liquidar en la medida de lo posible el estado de Bienestar. La derecha cree que los servicios sociales, el patrimonio de los que no tienen patrimonio como decía Javier Fernández, es el culpable de la falta de competitividad de nuestras economías; por eso desde la izquierda no debemos resignarnos, este sistema que hemos construido los socialistas no puede caer para beneficiar al mercado.
Es la hora de alzar la voz de gritar que no queremos ser no EEUU ni China, que somos y siempre seremos la Europa de las libertades y la socialdemocracia, la Europa del modelo Marxista que funciona, ese modelo que no rechaza el libre mercado, sino que se aprovecha de sus beneficios y corrige sus desigualdades.
Nadie mejor que los estados gobernados por socialistas para repartir riqueza, tenemos que seguir viviendo en un mundo capitalista, pero las reglas del sistema las tenemos que poner los hombres. Nada de desesperanza trabajando duro y esforzándonos, no perderemos esta batalla contra los conservadores.

Un saludo cordial

3 comentarios:

Jose dijo...

A mí parece bien tu discurso, lo que pasa que repartir 400€ a todo el mundo y luego al año siguiente bajarle el sueldo a los funcionarios no es que sea muy izquierdas. Las cosas hay que pensarlas un poquito y guardar para cuando no haya...

Yo siempre creía la izquierda protegía al trabajador pero parece ser que no.

Y por ésto, vais a perder las próximas elecciones vosotros mismos y no porque las gane el "desaparecido" Rajoy.

Miscasi dijo...

Hay que luchar porque la UE sea una voz con fuerza y respaldada por políticas no puramente económicas y que siguen siendo parches para contentar a los países dominantes: Alemania y Francia. Estamos en posición vulnerable y en manos de los ataques de las fuerzas especuladoras que manejan los grandes capitales y que derriban países ahora, como llevan haciendo años con las empresas en la bolsa. El euro está en solfa y la credibilidad de la UE también y solo se pastelea, con medidas a medio camino de lo que realmente deberian ser. Se continúa protegiendo a los bancos y sociedades financieras que, no nos engañemos, son los que controlan en este momento el mundo, y que presionan y obligan a los países constantemente con la política del libre mercado (antiguamente llamado capitalismo salvaje) y me horroriza que los ciudadanos no abramos los ojos y podamos llegar a contagiarnos del modelo italiano, que tanto daño está haciendo a su país y a todos nosotros.Después de lo ocurrido con Grecia deberíamos haber reaccionado el resto de los países del llamado grupo PIGS y no bajar la cabeza y acatar precios onerosos por el dinero interbancario que ha estrangulado las economías, mientras se muestra el señuelo de la deuda pública por la que cada vez hemos de pagar más intereses. En fin, que paren el mundo que me bajo (Mafalda dixit). Reaccionemos y votemos con la cabeza y no con la indignación y contemplemos hacia donde nos puede llevar un cambio de rumbo producto del desencanto y la frustración. Y a los políticos de izquierdas les pedimos que lo sean de corazón y de cabeza y que piensen lo que representan porque el bienestar social es su responsabilidad principal. Ya sabemos hacia donde nos llevan los conservadores y ahí sí que digo que me bajo del mundo. Siento tanto rollo pero es que estoy preocupada y me siento impotente. Saludos cariñosos.

Miscasi dijo...

Como ya estamos metidos en el agujero clamar no es lo único que debiéramos hacer sino exigir a la UE que realmente sea lo que dice pretender y no un Club económico con los dos países históricamente principales: Alemania y Francia. No existe la solidez de planteamientos y de instrumentos precisos para que realmente sea la UE una alternativa real y fuerte frente a los usanos y los chinos y, sobre todo, a las verdaderas fuerzas "ocultas" ue mueven capitales, fuerzan movimientos de bolsa y traen en jaque, en estos momentos, a todo el mundo. Sigue la opacidad bancaria, y volveremos a ser los "pagadores" de los excesos de este capitalismo insaciable. Contemplando y analizando lo que ocurre a nuestro alrededor me entra un gran desaliento porque, mi amigo, no aprenden los países, los gobiernos ni nosotros, los ciudadanos y volvemos a entrar en la misma dinámica que nos ha arrojado a la debacle y nadie nos explica porqué se consintieron esos precios en los pisos, porque nosotros consentimos en pagarlo, aún a sabiendas de que aquello era una locura y las autoridades monetarias contemplaban cómo se iba inflando todo, sabiendo que, al final, no serían ellos los que pagaran.
Esa sociedad de bienestar se asentó en principios fallidos desde el principio y entonces ya se sabía que cuando explotara el proceso habría paro brutal, hambre y desesperación para los de siempre pero, los de siempre, es decir, nosotros comprábamos un coche cada dos años, hacíamos el cuento de la lechera y el de la cigarra y no nos planteábamos siquiera la mañana siguiente y hoy al mal ocurrido hay que añadir la sorpresa y el desencanto de muchos que no entienden porque nunca han querido entender porque la información estaba ahí y las advertencias también.
Las falacias del PP criticando acciones que ellos mismos acometieron en el pasado nos dan la muestra de lo que nos espera si los ciudadanos no espabilamos y vamos a la derechización ciegamente. En fin, podríamos seguir hasta el infinito.
Es tremendamente duro tener que asumir que desaparezcan cosas que se hicieron, a mi juicio, precipitadamente, como lo de los 400€ y que ahora va a tener para los votantes de izquierdas unas consecuencias irreparables por el desencanto, el oportunismo electoral que ha podido tener y todo ello unido al resto de medidas impopulares que se avecinan van a ser un duro golpe y exigen una reflexión madura y consciente de nuestro voto y no debemos olvidar cómo pensamos, quiénes somos y cómo queremos vivir y, así, no perder de vista la ideología y el sentido social necesario de todo aquel que quiera vivir con sentido político comprometido. Comprendo que puede resultar farragoso todo lo que digo pero es cómo me siento de impotente ante lo que cada día hemos de digerir del partido por el que nos esforzamos en continuar creyendo y apoyando